Papá no tiene miedo al virus. (XII Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A)

PAPÁ NO TIENE MIEDO AL VIRUS
XII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A.

“No tengan miedo a los que matan el cuerpo”
Mateo 10,26-33

En cuatro ocasiones el evangelista pone en labios de Jesús la invitación a no tener miedo. ¿El texto se referirá al momento crítico que vivimos? ¿A las dificultades y amenazas que el discípulo encontrará en la misión? ¿A las emociones que recorren el cuerpo y el alma de los papás del siglo presente? ¿Al conocimiento de la condición humana?

Hoy, tercer domingo de junio, dedicamos un espacio y un tiempo especiales para expresar nuestro cariño a ‘esta’ persona que nos ha amado, engendrado, gestado, visto nacer, alimentado/educado, corregido, acompañado, abandonado… Oramos por ellos, hacemos fiesta virtual, compartimos emociones, nos buscamos… Este día nos proporciona la oportunidad para reflexionar en los valores fundamentales de la vida y expresar que la felicidad está al alcance de un corazón agradecido. 

A medida que vamos creciendo en edad (no siempre en sabiduría y gracia) vemos y experimentamos la presencia de papá de manera diferente. En todo momento es la referencia del ‘viejo’ fuerte, del buen tipo, de la autoridad ganada… ¿Alguna vez habrá tenido miedo? ¿A qué? ¿A quién?

El miedo es parte de la existencia humana. Cada quien lleva por dentro el miedo y los miedos que le acompañan. Unos paralizan, otros avisan peligro, otros impiden vivir… Cada miedo tiene una razón y una función. La solución/respuesta al miedo y los miedos depende de lo que hacemos con ellos. Algo bueno debe haber en su genética y en sus envoltorios.

En el Evangelio que escuchamos y meditamos este domingo es notoria la aparición de una comunidad amedrentada por miedos diversos. La respuesta de Jesús es la invitación a “no tener miedo”. ¿Qué razón da para no tener miedo? En un principio la confianza en que la verdad triunfa siempre al final: “No hay nada oculto que no llegue a descubrirse”. Pero hay algo más: te pueden quitar todo, quitarte de en medio, pero no te pueden quitar tu interioridad… tu verdad, tu fe en Dios en quien has puesto toda tu confianza. Es más, si alguien intenta quitarte a tu Dios, Él dará la cara por ti, no te dejará en desamparo. Tan fundamental y decisiva es la fe en Dios en el camino de la vida.

Nadie nos puede quitar lo verdaderamente importante. Estamos en las mejores manos, las manos de Dios. Es el milagro de la fe-confianza. Dios es el mejor seguro contra toda inseguridad. Confiar en Dios es tener la vida asegurada para siempre. Las imágenes con que se describe la confianza filial son de una extrema finura: “Los pájaros del cielo… Hasta los cabellos de su cabeza están contados… Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo…”

Ojalá que papá no pierda la fe en Dios. Jesús nos repite hoy, muchas veces: “¡No teman!”, otra manera de decir: “¡Tengan fe!”.

Papás, reciban un abrazo filial cargado de un millón de bendiciones.

Les abrazo con la bendición de Dios y mi afecto fraterno.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas