Veni, Creator Spiritus. (Domingo de Pentecostés, ciclo A)

VENI, CREATOR SPIRITUS
Domingo de Pentecostés. Ciclo A.

“Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo…
Reciban el Espíritu Santo”
Juan 20,19-23

No nos extrañe que hoy escuchemos el mismo Evangelio del gran día de la Pascua de Resurrección. El apóstol y evangelista Juan hace coincidir el día de Pascua con Pentecostés y Pentecostés con el día de Pascua. Es el mismo acontecimiento salvador, ayer y hoy. Como peregrinos en tiempos de coronavirus necesitamos tiempo (cincuenta días) para ubicarnos en el camino, replantear la vida en todos sus ámbitos y tomar decisiones prudentes que apunten hacia un futuro sano, seguro, justo, solidario, generoso; un futuro humanizado y humanizador.

La Iglesia nace el día de la Pascua-Pentecostés. Necesita/rá cincuenta días –simbólicamente– para vencer los miedos, dejar la seguridad de su encierro y salir del cenáculo para recorrer las avenidas y calles de la historia anunciando el Evangelio del Señor Jesús. Lo hizo ayer, lo debe hacer ahora cuando todos los pueblos, con su diversidad de idiomas e ideas, necesitan ser solidarios y estar unidos en la búsqueda del bien común.

Pentecostés es efusión, presencia, apertura, salida, confirmación, envío, novedad, compromiso, audacia, alegría… Todo para la misión. El Espíritu Santo es quien renueva la faz de la tierra, transforma lo viejo en nuevo, trabaja sin descanso en el interior del creyente, abre un horizonte que escapa al cálculo de las tendencias humanas. Sin el Espíritu Santo no hay discípulos, ni Iglesia, ni futuro de salvación. No hay fuego nuevo, ni viento refrescante, ni nuevas melodías en la vida… Con el Espíritu Santo hay la garantía de la Nueva Creación. La Iglesia sigue cantando: Veni, Creator Spiritus.

Pidamos, con confianza, que el Espíritu Santo venga a:

Renovar la Iglesia para que abra sus cenáculos caducos y salga de su autorreferencialidad para anunciar, celebrar y testimoniar el Evangelio de la Vida ante los complejos escenarios del mundo pospandemia…

Renovar las familias que están lastimadas, cansadas y gastadas después de tantos días de confinamiento forzado. Que vuelvan a ser hogar seguro, pacífico, espacio sano para el cultivo de los ciudadanos que las naciones necesitan… 

Renovar el corazón de cada bautizado para que se entregue con pasión a la misión evangélica de transformar las realidades tóxicas que detienen el crecimiento del Reino de Dios… 

Renovar la mirada de todo ser humano, creyente o no, para que admire la belleza de la creación y se comprometa a construir y cuidar la casa común…

Ven, Espíritu Santo, empújanos, dinamízanos, espabílanos, despiértanos, fraternízanos, sácanos de nuestra mediocridad, haznos bailar las nuevas melodías del amor de Dios…

Ven, Espíritu Santo a despertar la creatividad para abrir caminos nuevos a la evangelización; celebrar siempre con fiesta los misterios de la fe; generar entendimiento entre los pueblos; estar en la primera fila de la solidaridad; cultivar en comunión y sinodalidad tus siete sagrados dones; compartir y repartir tus doce frutos.

Ven, Espíritu Santo, realiza en nosotros un nuevo Pentecostés. Cantemos con el salmista: Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya. 

Con mi bendición y afecto pascual.

+ Sigifredo
Obispo de/en Zacatecas